Los fallos fatales al hacer un evento

Los fallos imperdonables a la hora de hacer un evento

Los fallos fatales al hacer un evento

 

Existe una línea muy fina que nos lleva del éxito al fracaso en tan solo un paso. Ese mínimo traspiés puede deslucir todo un acto y llevarnos al abismo más profundo.


Y creedme que tras duros meses de trabajo resulta muy triste que lo que quede para el recuerdo sean una serie de fallos muy evitables de nuestro evento.

Para que no os tengáis que ver en esa tesitura y seáis recordados en los anales de los tiempos por vuestra disposición y atención a la hora de organizar una celebración os vamos a indicar lo que NUNCA bajo ningún concepto se debe hacer.

 

1. Dejar todo al azar

Estamos de acuerdo en que está muy bien transmitir la idea de naturalidad. Pero no os engañéis porque bajo una apariencia espontánea existe siempre mucho trabajo detrás. Para organizar un evento se exige un calendario y unos tiempos a cumplir. Se trabajará codo con codo con un servicio técnico, audiovisual y profesional para cubrir todas las necesidades del acto y un presupuesto ajustado a cada singularidad.

Que no os quepa la menor duda de que los números no saldrán al azar. Todos los cálculos previos serán pocos al lado de los imprevistos que podrán aparecer en el camino. Un buen networking dependerá del lugar escogido y de las atenciones que se presten a los asistentes. Por lo que desterrad de vuestra cabeza la mera idea de que un evento se pueda hacer de forma improvisada o con poca planificación.

 

2. Más es siempre mejor que menos

Que no os convenzan de lo contrario más es siempre mejor que menos. Está muy bien ser sencillos y lograr la proeza de que con menos se pueda hacer más, pero no debemos ser conformistas a la hora de agasajar a invitados. Sed realistas con vuestro presupuesto y dad lo mejor a partir de él.

Esto significará que no hay que economizar en contenido ni en servicios que faciliten accesos a los asistentes. Hay que buscar los medios para contar con invitados y experiencias que enriquezcan el programa. Es importante lograr una participación activa y hasta tener en cuenta las necesidades alimentarias del público (a todos se nos termina conquistando por el estómago).

 

3. No cobréis por todo

Está bien que exista una cuota de inscripción si vuestro evento compromete mucho esfuerzo material. Hasta ahí todos lo entendemos. Lo que no será nada comprensible es que añadáis cargas adicionales a cada cosa que se os ocurra. Esa inventiva puede ir desde un parking y café hasta al acceso del mismo Internet.

La recaudación a esos niveles resulta cómica o una broma de mal gusto.

 

4. No hacer examen de conciencia

Si os habéis lanzado a la piscina y os habéis hundido con todo el equipo, sabed que no está todo perdido. No os vamos a negar que la reputación se gana a base de buenos intentos, pero también hay espacio para aprender de los errores.

Eso sí, siempre que estemos dispuestos a subsanarlos. Haced un seguimiento después del evento e intentad corregir todos aquellos fallos que hayan empañado de algún modo el acto. No pequéis de soberbios y aceptad de buen grado las observaciones y todo lo que sirva de retroalimentación.

El primer mandamiento para no fracasar en un evento está en ser creativo, pero también muy crítico.

Ruta Networking

Leave a Reply